Introducción
Un buen caldo de pollo casero es la base de muchas recetas: sopas, arroces, salsas y guisos ganan otro nivel cuando usas caldo hecho en casa en lugar de cubitos o tetra brik. Y no es complicado — solo necesitas tiempo, agua y los ingredientes correctos.
Esta receta es sencilla y produce un caldo limpio, sabroso y con cuerpo. Puedes usarlo de inmediato o guardarlo para la semana.
Ingredientes
- 1 kg de piezas de pollo con hueso (carcasa, alas, muslos o una combinación)
- 2 litros de agua fría
- 2 zanahorias medianas, peladas y cortadas en trozos grandes
- 2 tallos de apio con hojas
- 1 cebolla mediana, cortada a la mitad
- 1 cabeza de ajo entera, cortada por la mitad horizontalmente
- 1 manojo pequeño de perejil fresco
- 2 hojas de laurel
- 8 granos de pimienta negra
- 1 cucharadita de sal (ajusta al gusto al final)
Instrucciones Paso a Paso
-
Blanquea el pollo (opcional pero recomendado). Coloca las piezas de pollo en una olla grande, cúbrelas con agua fría y lleva a ebullición a fuego alto. Cuando hierva, escurre el agua y enjuaga el pollo bajo el grifo. Este paso elimina las impurezas y te da un caldo más limpio y claro.
-
Arma la olla. Devuelve el pollo a la olla limpia. Agrega los 2 litros de agua fría junto con la zanahoria, el apio, la cebolla y el ajo. Añade el perejil, las hojas de laurel y los granos de pimienta.
-
Lleva a hervor suave. Pon la olla a fuego medio-alto hasta que empiece a hervir. Baja el fuego de inmediato a medio-bajo — el caldo debe mantenerse en un hervor suave y constante, con pequeñas burbujas que suben a la superficie. Nunca dejes que hierva a borbotones fuertes; eso enturbiaría el caldo.
-
Desespuma. Durante los primeros 10 a 15 minutos, van a aparecer en la superficie una espuma y unas impurezas grisáceas. Retíralas con una cuchara o espumadera. No te preocupes si quedan algunas — al colar al final quedarán atrás.
-
Cocina a fuego lento. Deja el caldo cocinar sin tapar, o con la tapa parcialmente abierta, durante 1 hora y 30 minutos a 2 horas. Cuanto más tiempo, más sabor y cuerpo tendrá el caldo.
-
Prueba y ajusta la sal. Faltando 15 minutos para terminar, prueba el caldo y agrega sal si hace falta. Recuerda que si lo vas a reducir o usar en otra receta, conviene que quede un poco menos salado.
-
Cuela el caldo. Coloca un colador fino sobre un recipiente grande y vierte el caldo. Descarta las verduras y el pollo (o aprovecha la carne para otra preparación — ver consejos). Tienes un caldo limpio, listo para usar.
-
Deja enfriar y desgrasa (opcional). Si vas a guardarlo, deja el caldo enfriar a temperatura ambiente y luego mételo al refrigerador. Al día siguiente, la grasa se solidificará en la superficie y podrás retirarla fácilmente con una cuchara si quieres un caldo más liviano.
Consejos
-
Aprovecha la carne del pollo. Después de dos horas de cocción, la carne queda blanda pero sigue siendo perfectamente comestible. Desmenúzala y úsala para tacos, empanadas, caldo con fideos o lo que tengas a mano. No la tires.
-
Guarda el caldo en porciones. Una vez frío, distribúyelo en bolsas o recipientes de 250 ml o 500 ml antes de congelar. Así puedes descongelar exactamente lo que necesitas sin desperdiciar nada. Bien congelado, dura hasta tres meses.
-
Los huesos son tus aliados. Si tienes acceso a carcasas de pollo asado, patas de pollo o incluso huesos de res, mezclarlos con el pollo le da al caldo mucho más cuerpo y gelatina. No necesitas comprar piezas especiales — guarda los huesos del pollo que cocines durante la semana y úsalos cuando tengas suficientes.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto tiempo dura el caldo en el refrigerador?
Guardado en un recipiente hermético, el caldo casero dura entre cuatro y cinco días en el refrigerador. Si ves que no lo vas a usar en ese tiempo, congélalo. No vale la pena que se eche a perder después de haberlo hecho desde cero.
¿Puedo hacer el caldo en olla a presión?
Sí. En olla a presión, el tiempo se reduce a unos 40 o 45 minutos desde que alcanza la presión. El sabor es muy similar, aunque el caldo puede quedar un poco más turbio que con la cocción lenta tradicional. Si eso no te molesta, es una buena opción cuando tienes poco tiempo.
¿Qué verduras puedo agregar o cambiar?
La base clásica es zanahoria, apio y cebolla, pero tienes bastante libertad. Un trozo de poro (puerro), un nabo o unas ramas de tomillo fresco suman bien. Lo que conviene evitar son las verduras de sabor muy fuerte o amargo — brócoli, col y remolacha, por ejemplo — porque dominan el sabor del caldo y no de buena manera.