Introducción
El arroz rojo mexicano es uno de esos acompañamientos que aparecen en casi todas las mesas: al lado de unos frijoles, debajo de un guisado, o simplemente solo con un poco de crema. No es complicado, pero sí tiene sus trucos. El más importante es uno que muchos saltan: sofreír el arroz antes de agregar el líquido. Eso hace toda la diferencia entre un arroz aguado y uno con granos sueltos y bien sazonados.
Esta receta usa ingredientes básicos que probablemente ya tienes en casa. El resultado es un arroz con color rojo anaranjado, sabor a jitomate y ajo, y una textura esponjosa. El tipo de arroz que no necesita explicación cuando lo pones en la mesa.
Ingredientes
- 1 ½ tazas de arroz blanco de grano largo
- 3 jitomates medianos (o 2 tazas de jitomate en trozos)
- ¼ de cebolla blanca
- 3 dientes de ajo
- 2 tazas de caldo de pollo (o agua con ½ cucharadita de sal extra)
- 3 cucharadas de aceite vegetal
- 1 cucharadita de sal
- ½ cucharadita de comino molido (opcional)
- Un puñado de chícharos (opcional, frescos o congelados)
- 1 zanahoria pequeña en cubos pequeños (opcional)
Instrucciones Paso a Paso
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Licúa la base de jitomate. Pon los jitomates, la cebolla y el ajo en la licuadora con ¼ de taza del caldo. Licúa hasta obtener una mezcla homogénea. Reserva.
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Sofríe el arroz. Calienta el aceite en una cacerola mediana a fuego medio-alto. Agrega el arroz seco (sin lavar) y revuelve constantemente durante cuatro o cinco minutos, hasta que los granos estén dorados y huelas ese aroma a nuez tostada. No te alejes de la estufa en este paso.
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Agrega la salsa de jitomate. Vierte la mezcla licuada sobre el arroz caliente. Revuelve bien y cocina a fuego medio durante unos tres minutos, hasta que la salsa se haya reducido y el arroz haya absorbido la mayor parte del líquido rojo.
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Incorpora el caldo y la sal. Agrega el caldo restante, la sal y el comino si lo usas. Si vas a añadir zanahoria o chícharos, este es el momento. Revuelve una sola vez, solo para integrar todo.
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Cocina a fuego bajo con tapa. Cuando rompa el hervor, baja el fuego al mínimo y tapa la cacerola. Deja cocinar durante 18 minutos sin abrir la tapa. Esa tentación de destapar es el enemigo del buen arroz.
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Deja reposar y esponja. Apaga el fuego y deja reposar tapado cinco minutos más. Luego destapa y usa un tenedor para esponjar el arroz con movimientos suaves. Sirve de inmediato.
Consejos
No laves el arroz. Puede sonar contraintuitivo, pero para esta receta necesitas el almidón del arroz. Lavarlo lo hace más propenso a quedar pegajoso o apelmazado. El secreto está en el sofrito, no en el lavado.
La proporción de líquido lo es todo. Esta receta usa una proporción de aproximadamente 1:1.3 (arroz a líquido total, contando la salsa de jitomate). Si tu arroz queda muy duro, la próxima vez agrega un cuarto de taza más de caldo. Si queda muy blando, reduce un poco. Cada estufa y cada cacerola se comportan diferente.
Caldo en lugar de agua siempre que puedas. El agua funciona, pero el caldo de pollo le da una profundidad de sabor que el agua simplemente no puede imitar. Si usas agua, compensa con un poco más de sal y quizás un cubo de caldo concentrado.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué mi arroz rojo queda apelmazado?
Las razones más comunes son dos: no sofreíste el arroz el tiempo suficiente, o destapaste la olla mientras cocinaba. El sofrito sella cada grano con una capa de aceite que los ayuda a mantenerse separados. Y cada vez que destapas, liberas el vapor que necesita el arroz para cocinarse de manera uniforme.
¿Puedo prepararlo con anticipación?
Sí, y de hecho suele quedar mejor al día siguiente. Guárdalo en un recipiente tapado en el refrigerador por hasta tres días. Para recalentarlo, agrega un par de cucharadas de agua o caldo, tapa el recipiente y calienta a fuego bajo o en el microondas con un trapo húmedo encima para que se rehidrate sin secarse.
¿Puedo usar jitomate de lata en lugar de jitomate fresco?
Sí. Una lata de jitomate triturado o en trozos de 400 g funciona bien como sustituto. El sabor será ligeramente diferente —un poco más concentrado y ácido— pero el resultado final es muy bueno. Solo ajusta la sal al gusto, ya que algunos jitomates enlatados ya traen sodio.