Introducción
El arroz con leche es uno de esos postres que no necesitan presentación. Está en la memoria de casi todo el que haya crecido en un hogar de habla española, ya sea en Asturias, en México, en Colombia o en Argentina. Cada región tiene su versión, pero la base es siempre la misma: arroz, leche, azúcar y paciencia. No es un postre rápido, pero sí es un postre fácil. El trabajo lo hace el fuego lento.
Ingredientes
- 150 g de arroz de grano redondo (tipo arroz bomba o arroz para postre)
- 1 litro de leche entera
- 200 ml de agua
- 80 g de azúcar blanca (ajusta según tu gusto)
- 1 rama de canela
- La piel de medio limón (solo la parte amarilla, sin la parte blanca)
- La piel de media naranja (opcional, pero aporta aroma)
- Una pizca de sal
Para servir:
- Canela molida
- Azúcar para espolvorear (si quieres gratinar)
Instrucciones Paso a Paso
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Pon el arroz en un cazo mediano con el agua fría y una pizca de sal. Lleva a ebullición a fuego medio y cocina 3 minutos, removiendo una vez. Este paso pre-cocina el arroz ligeramente y reduce el tiempo total de cocción con la leche.
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Escurre el arroz y devuélvelo al cazo. Añade la leche entera, la rama de canela y las pieles de limón y naranja.
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Lleva a fuego medio hasta que empiece a humear, justo antes de que hierva. En este momento baja el fuego al mínimo.
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Cocina a fuego muy bajo durante 30–35 minutos, removiendo cada 3–4 minutos con una cuchara de madera. El arroz debe cocinarse despacio, absorbiendo la leche poco a poco. No te alejes demasiado de la cocina — el arroz con leche se pega al fondo si se descuida.
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A los 20 minutos, añade el azúcar y remueve bien para que se disuelva. Añadirlo antes puede hacer que el arroz tarde más en ablandarse.
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El arroz está listo cuando los granos estén completamente tiernos y la mezcla haya espesado hasta tener una consistencia cremosa que napa la cuchara. Recuerda que espesa más al enfriarse, así que retíralo del fuego cuando todavía esté algo más líquido de lo que quieres en el resultado final.
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Retira la rama de canela y las pieles de cítricos.
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Sirve en boles o en una fuente grande. Para el acabado tradicional, espolvorea canela molida por encima. Si quieres el acabado asturiano, espolvorea azúcar y quema con un soplete de cocina hasta caramelizar.
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Se puede comer templado o frío. Si lo sirves frío, cúbrelo con film pegado a la superficie para que no forme costra y refrigera al menos 2 horas.
Consejos
Usa leche entera, no desnatada. La grasa de la leche es lo que le da al arroz con leche su textura cremosa y untuosa. Con leche desnatada o semidesnatada el resultado es más aguado y pierde cuerpo. Si quieres un arroz con leche especialmente rico, sustituye 200 ml de leche por nata líquida.
Remueve con constancia pero sin obsesión. El remover periódico evita que el arroz se pegue al fondo y libera el almidón, que es lo que crea la cremosidad. Pero no hace falta remover sin parar como un risotto — cada pocos minutos es suficiente.
Calcula que espesa al enfriar. Si cuando está caliente tiene la consistencia perfecta, al enfriarse en el refrigerador quedará demasiado denso. Retíralo del fuego cuando todavía esté un poco más fluido de lo que buscas — la textura final se asienta con el frío.
Preguntas Frecuentes
¿Qué arroz es el mejor para arroz con leche?
El arroz de grano redondo es el ideal porque tiene más almidón que el de grano largo, y ese almidón es el que crea la cremosidad característica. El arroz bomba funciona muy bien. Evita el arroz basmati o el arroz de grano largo — absorben el líquido de forma diferente y el resultado es más seco y menos untuoso.
¿Por qué me queda el arroz con leche líquido?
Casi siempre es porque se retiró del fuego demasiado pronto o porque el fuego estaba demasiado alto y la leche se evaporó sin que el arroz terminara de cocinarse. Si ves que la leche se evapora muy rápido antes de que el arroz esté tierno, añade un poco más de leche caliente y baja el fuego.
¿Cuánto tiempo aguanta en el refrigerador?
El arroz con leche se conserva bien hasta 3 días tapado en el refrigerador. Al día siguiente suele estar más espeso — añade un chorrito de leche fría y remueve para devolverle la cremosidad antes de servir.